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  • TÚ SI PUEDES HACER, Y MUCHO

    Tú sí que puedes hacer, y mucho. Ante un nuevo negacionismo que devalúa la acción individual y fomenta la idea de que las soluciones que se proponen para frenar la crisis del agua son inútiles, la movilización que provoca la escasez hídrica demuestra el poder de cada una de nuestras acciones para realizar cambios efectivos.

    Las gotas de agua que ahorras sí cuentan.

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    © Ángela Ortega / ADS ONG

    Cuando falta el agua, la acción individual es la base de las soluciones.

    Las crisis hídricas, que son inherentes a la actual crisis climática, proporcionan evidencias imposibles de negar y, lo mejor, corroboran que las soluciones sí son posibles y se basan en la acción de cada uno de nosotros. Dos ejemplos son las crisis de suministro urbano doméstico y la escasez de agua para la agricultura.

    Pese a que las ciudades se llevan la menor parte de reparto del agua en el mundo (alrededor de un 10% de media), su influencia política y social y su capacidad de liderazgo tecnológico las convierten en referencias ineludibles en el futuro medioambiental del planeta. La resonancia mediática de una crisis en el suministro de agua para uso doméstico es mayor si cabe que una ola de calor o una sequía: si una gran ciudad corta el agua a sus habitantes, la noticia da la vuelta al mundo y acapara más la atención que una inundación en África.

    Las causas de estas crisis en los países ricos son visibles a todos: los embalses vacíos, y los acuíferos contaminados o desaparecidos son evidencias que han podido constatar los habitantes de Saõ Paulo, Lima, Ciudad del Cabo, Caracas, Bangalore, Morelia y Ciudad de México, por citar algunas de las más sonadas en los últimos años. De entrada las causas antropogénicas son incuestionables, ”alguien” ha gastado el agua, y si los embalses no se llenan como solían porque no llueve es evidente que el clima está cambiando.

    En estos casos, el impacto psicológico de no tener agua en casa provoca una inmediata concienciación que favorece acciones individuales que casi siempre tienen éxito. Las campañas con lemas del estilo “cada gota cuenta” han logrado radicales reducciones del consumo que han ayudado notablemente a paliar el problema. El caso del área metropolitana de Barcelona es emblemático: tras la crisis hídrica de 2008, los barceloneses pasaron de un consumo medio de 110 litros por persona y día a 105 en tan sólo unos meses y, al año siguiente, la ciudad española registró el consumo más bajo de agua en toda la Comunidad Europea. Este liderazgo se ha mantenido conjuntamente con la ciudad de Copenhague, en la que se vienen realizando habitualmente campañas de concienciación, y ambas capitales en la actualidad se mantienen con un consumo medio alrededor de 105 litros diarios frente a la media europea entre 120 y 150 litros.

    También los agricultores están en la primera línea del impacto del cambio climático que está agravando los resultados de la mala gestión del agua y del territorio en muchas zonas del mundo. La falta de pluviosidad está haciendo “descubrir” los acuíferos sobreexplotados, buena parte de ellos a causa de una mala gestión del territorio, modelos agrícolas inadecuados y por sistemas de riego ineficientes.

    El mensaje “cada gota cuenta” está siendo rotundamente efectivo en las zonas de mayor estrés hídrico y pobreza rural. Los proyectos que venimos desarrollando durante estos 17 años de recorrido en las zonas rurales de Etiopía han ayudado a miles de personas en las zonas azotadas por las sequías y la falta de agua potable. Éstos han abordado cuestiones básicas para lograr superar las crisis de la falta de agua, y en todos ellos el éxito se ha basado en la participación transversal de cada uno de los beneficiarios. Tanto en la gestión, como en la construcción de pozos, los objetivos se han conseguido por la suma de acciones individuales.

    Tú sí que puedes hacer, y mucho.

    Tras la COP26 de Glasgow, la activista francesa Lucile Pinson, ganadora en 2020 del Goldman Environmental Prize, declaró: “La resignación, alimentada por la idea de que no podemos hacer nada a nuestra escala es la principal razón por la que, casi 30 años después del primer informe del IPCC, seguimos aumentando los gases de efecto invernadero”. Y señaló un bloqueo que se tiene que romper: “Todo el mundo está de acuerdo en que hay que cambiar, pero no en que se puede cambiar, y sí se puede”.

    El ambientólogo y doctor en Biodiversidad español Andreu Escrivá, una de las voces más prestigiosas en divulgación climática, no se cansa de insistir: “Todo cambio individual suma, pero sólo el colectivo transforma”.

    Debemos de abogar por la consecución de los ODS implicando a todos los actores del progreso humano, desde el convencimiento de que cada uno de nosotros cuenta para afrontar el desafío al que nos enfrentamos. “Tú sí que puedes hacer, y mucho

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    © Ángela Ortega / ADS ONG

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    El acceso al agua potable marca la diferencia en las vidas de las personas, y desde ADS ONG trabajamos diariamente por proporcionar agua potable en Etiopía. Únete a nosotros. 

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